El fabricante de aviones Boeing ha tenido que eliminar el proyecto que pretendía ofrecer un sistema inalámbrico a bordo de su nuevo 787 Dreamliner; se pensó que un sistema inalámbrico podría ayudar a ahorrar peso y complejidad mediante la eliminación de los cables; sin embargo, parece que el sistema acabó siendo más caro que un sistema alámbrico.
Mike Sinnet, director de sistemas del 787, dijo que Boeing tendría que sustituir 20 kilos de cables por 80 kilos de material inalámbrico; además se dijo que había problemas de rendimiento con la tecnología utilizada y que no habría señal disponible en algunas partes del mundo.
Los chipsets inalámbricos no funcionaron tan bien como se esperaba, y fue prácticamente imposible conseguir la aprobación de los organismos reguladores en todo el mundo para utilizar las frecuencias inalámbricas requeridas por el sistema.